El mercado inmobiliario español enfrenta una paradoja crucial confirmada por BBVA Research: el precio vivienda subida 7% 2026. Esta cifra subraya el grave desequilibrio entre la oferta y la demanda de vivienda asequible, limitando el volumen de transacciones de compraventa.
Este escenario se presenta como una continuación de la tendencia observada en años anteriores, donde el precio ya experimentó un notable crecimiento. A pesar de una demanda que sigue siendo sólida y resiliente, la escasez de oferta a precios razonables está actuando como un cuello de botella, limitando la capacidad real de los ciudadanos para acceder a una vivienda, y en consecuencia, estancando la dinámica de las ventas.
Demanda Sólida y la Escasez de Oferta de Vivienda Asequible
El motor de la demanda en España sigue funcionando a pleno rendimiento. Factores macroeconómicos como la fortaleza del mercado laboral, el incremento moderado de los salarios y la progresiva moderación de los tipos de interés, junto con los saldos migratorios positivos y la creciente formación de nuevos hogares, mantienen un deseo de compra latente. La inversión extranjera en segundas residencias también actúa como un potente factor de apoyo.
No obstante, esta fuerte demanda se topa con una barrera infranqueable: la limitada capacidad del sector constructor para generar vivienda nueva al ritmo adecuado. Aunque BBVA Research proyecta un aumento en la construcción, este crecimiento resulta insuficiente para cerrar la brecha acumulada de demanda insatisfecha. De hecho, el déficit de viviendas que no han podido materializarse en los últimos años se sitúa en cifras preocupantes, lo que ejerce una presión alcista inevitable sobre los precios, tanto de obra nueva como de segunda mano.
Estancamiento de las Ventas: El Límite de la Accesibilidad en 2026
El servicio de estudios del banco anticipa que el volumen de compraventas se mantendrá prácticamente estable en 2026, una señal clara de que el mercado está alcanzando su límite de accesibilidad. A medida que los precios se disparan, una parte significativa de la demanda potencial queda excluida del mercado, incapaz de afrontar los costes de adquisición, a pesar de las condiciones financieras que, de otro modo, podrían ser favorables.
Este fenómeno no solo afecta a los compradores de primera vivienda, sino que también tiene implicaciones directas en el mercado del alquiler, donde el desequilibrio es aún más acentuado. El encarecimiento de los alquileres provoca que muchos inquilinos, forzados a desistir de la compra, permanezcan en el mercado de arrendamiento, exacerbando la falta de oferta y presionando aún más al alza ambos mercados.
Para mitigar este riesgo, los economistas del BBVA subrayan la necesidad de abordar los factores estructurales que frenan la producción de vivienda. Entre ellos, destacan la escasez de suelo finalista, la lentitud de los procesos administrativos, la incertidumbre regulatoria y la falta de mano de obra cualificada en la construcción. Acelerar estos procesos y fomentar una mayor coordinación entre las administraciones son pasos esenciales para incrementar la oferta asequible y reencauzar la dinámica del mercado hacia un equilibrio más sostenible. Para la salud general del mercado y la accesibilidad de los ciudadanos, es imperativo que se implementen reformas que rompan el círculo vicioso detrás del precio vivienda subida 7% 2026 BBVA Research.